Con la esperanza y la fe puesta en sus ganas de salir adelante, se lanzó en la búsqueda de un empleo por toda la capital cordobesa; incluso, esculcó en veredas de sus ancestros, sin hallar ningún buen resultado. La desesperación por la falta de un sustento para sus tres hijos y su esposa, lo indujo a sumergirse en un mundo que para muchos, es ‘trabajo fácil’ y para otros, la ‘única alternativa de ingresos’: el mototaxismo.
“Siempre quise estudiar. Desde pequeño me fui a vivir con una tía a Montería, porque mis padres no tenían dinero para darme el estudio. Ellos vivían en la vereda El Retiro de los Indios. Hice primaria y bachillerato y hasta alcancé a hacer tres semestres de Ingeniería de Sistemas, pero por falta de plata no pude seguir”, cuenta Luis Rigoberto.
Así, este luchador, enamorado de su familia y con el que se identifican sus amigos y compañeros, se levantaba desde muy temprano a llevar a sus hijos al colegio, para luego lanzarse al ambiente hostil y competitivo de las asfixiantes calles de la calurosa‘ Perla del Sinú’.
“Aunque se obtiene dinero, ser mototaxista es un riesgo: el sol puede causar cáncer de piel; las lluvias, enfermedades pulmonares; también se generan problemas de próstata por estar mucho tiempo en la moto; y a eso, hay que sumarle la persecución de las autoridades y el alto riesgo de accidentes de tránsito” expresó
